En pensar palabras
que describan esa belleza eterea
se fueron las noches de primavera.
Llegaron entonces los dias de verano,
que con la calidez de tu rostro acompañaron,
y cual bella rosa blanca,
ello y tu sonrisa me sedaron.
Como luz de sol tus ojos fueron
y el dia mutó en algo bello
donde lo demas no existía,
y solo tu alegría.
Luego vi tu tristeza
como una noche fría
que decía que le amara,
que le abrazara
y que nunca le dejara.
Cuando en otoño caían las hojas
por los parques eran nuestros paseos,
siempre abrazados,
o caminando de la mano.
Las noches nunca ya fueron oscuras,
pues aquella luna iluminaba nuestras sendas,
y magnifica nos observaba desde lo alto
como sonriendo,
como suspirando.
Pero el tiempo pasa raudo,
y sin darme cuenta apenas
asi se esfumó otro año.
Y en este cruel invierno
tu olvido ha sido mi regalo
pues este frío que eterno
se posa en mi alma como hielo
y me recuerda que tus besos,
que tus abrazos
ya me han sido arrebatados,
y que cuando mi alma irradiaba alegría,
era porque yo para ti existía...
Al irte de mi lado,
al esfumarme yo de tu pensamiento
solo tengo un leve recuerdo
donde hubo un dulce tiempo
en que todo era bello;
un tiempo que desde ese hermoso enero,
solo se prolongó un año entero...
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