martes, 22 de marzo de 2011

Mi niña linda

Eres mi niña linda, nunca lo olvides. Siempre estaré a tu lado para darte fuerzas cuando las necesites. Y si algun dia estas enojada por algo, yo te servire como dessahogo. Pero si algo te pone triste, yo con gusto te presto mi hombro. Cuando estes feliz quiero compartir tus momentos, y tus dichas. Y cuando logres algo importante quiero ser el primero que te felicite. Quiero ocupar tus pensamientos cuando estes ociosa. Quiero ser tu alegria constante. Quiero hacerte sentir querida siempre, porque eres muy linda, porque no mereces sentirte sola o no sentirte importante. Eres mi niña linda, la que presumo con mis compañeros. Eres mi sueño mas lindo, esté despierto o esté dormido. Quiero que sueñes conmigo y que despiertes contenta por haberlo hecho. Puedo cortarme el cabello solo porque tu me lo pidieras, y puedo vestir muy feo si tu asi lo quisieras. quiero ser tu fuente de alegría y tu orgullo eterno. Puedo por ti convertirme en una mejor persona y dejar de hacer chistes tontos, puedo dejar mis guerritas en linea y hasta preferirte a ti en vez de a mi computadora. Sabes que puedo cambiar muchas cosas por ti y estaria encantado de hacerlo. Te quiero mucho, de aqui al cielo, y de regreso. Quiero ser tu compañero eterno, y el dueño de tus sonrisas, por eso estoy dispuesto a compartir mi vida contigo y caminar juntos por esta vereda llamada vida.
Eres mi niñña linda.

martes, 8 de marzo de 2011

Horas

Hoy por la mañana te vi caminando, mientras yo estaba sentado. Pasabas despacio, mirando el suelo empedrado. Con tus ojos serios y tu cabello trenzado.
El viento soplaba acariciando mi cuerpo con ese beso frío como el hálito de invierno.
Entre rubia y pelirroja, entre seria y graciosa, entre linda y hermosa.
Nueve de la mañana, y marcaste el fin de tu trayecto, cuando sentada bajo un arbol sin hojas preferiste el cobijo de su sombra.
Palabras revueltas salían entonces de mi mente, mezcladas con la lúgubre musica que a mis oidos entraba, producida por un aparato moderno que ya pasó de moda.
Entre guitarra y batería, entre violines y serafines me pareció escuchar tu escandalosa risa, entremezclada con mis sinfonías.
Algunos minutos pasaban, y mi soledad me poseía, pero el mirar a esa dama sencilla, tan lejana como mía, tan hermosa y tan llamativa, fue la señal del fin de mi rutina.
Y heme aquí caminando, acercandome a la inversa, con tu espalda en dirección a la mía y nuestras miradas escondidas.
Y heme después riendo, sin tenerte a mi alcance, pero pensando por dentro que sería de tu destino. Que sería en esas largas horas en las que no estoy contigo, cuando duermes, cuando comes y cuando estudias, cuando trabajas y cuando te enojas.
Y he ahí a la dama de mis suspiros, descansando aún bajo ese arbol delgaducho de tronco liso, que sombra no bien le ha proveído.
Diez de la mañana, y la he perdido, aunque de vista, porque no de otra cosa. Pero la he perdido, y de aqui hasta otras doce largas horas, porque ya se donde vive, y cuando llego, ella sale, y a veces me sonríe, pero otras no lo hace, porque dice que su cabello no está bien peinado, y su ropa es como si apenas se hubiera levantado.
Cierto. como el domingo pasado.
Doce del día y heme aquí aun fabricando mi fantasía para confeccionarla en un montón de palabras raras que solo ella descifra, para adornarla de analogías que se comparan con la realidad de esta prosa extraña.
Y pasarán las doce y la una y tantas otras que se repiten, pero el sentimiento no pasa, no como la vida de las personas y de las plantas. No como un cometa que se pierde entre las estrellas, no como un auto que viaja hacia otra frontera... No.
Y que hermosa fantasía, que se prolonga hasta dos horas y media después del mediodía, donde ya profanada la hora de comida, ni molesta tanto el sueño de esa postergada siesta... Heme aquí, dos horas y media después de mediodía... y de aquí otras veinticuatro, y otras veinticuatro para que se repita por siempre ya esta fantasía.